Una vez más Nápoles sacude. En el octavo piso de un edificio situado en Via Pirandello, una unidad vibromonitor, capaz de detectar las oscilaciones de edificios, ha registrado alguna vibración en los momentos de la lectura de las formaciónes en el San Paolo contra el Arsenal, pero aún más cuando el Pipita Higuaín anotó el gol de la esperanza. No hay señal en el momento del goal de Callejón, que certifica el silencio de la amargura.
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